Escuela Dominical Rosacruz


INTRODUCCIÓN A LA VERSIÓN CASTELLANA

En los países Sudamericanos y muy en especial en Chile, los planes de estudio y los programas de enseñanza de los establecimientos educacionales, le han concedido una capital importancia al desarrollo de las facultades intelectuales del alumno, en detrimento de las condiciones éticas y morales, cuya trascendencia es quizás mayor para la sociedad humana.

La educación ha dirigido sus mejores esfuerzos a saturar de conocimiento al educando, sin tomar en consideración la necesidad de modelar su naturaleza emocional y afectiva. Se ha basado exageradamente en la memorización de hechos y en la resolución de problemas, sin preocuparse de estructurar sólidamente su carácter.

En una palabra, nuestra educación forma mentes; pero no forma corazones. Forma cientistas; pero no forma individuos serviciales, laboriosos, sobrios y respetuosos del dolor y del derecho de sus semejantes.

Es por eso que el Centro Fraternal Rosacruz de Santiago, filial de la Rosicrucian Fellowship, Oceanside California, es el deseo de contribuir a solucionar este grave problema que afecta a la vida misma y al progreso de las naciones sudamericanas, ha dado a la estampa la Escuela Dominical Rosacruz, en el idioma castellano.

Este sistema práctico para la enseñanza del Cristianismo Esotérico a los niños, inspirado en la Sabiduría Occidental dada a conocer por el excelso Maestro Max Heindel, conjuntamente con preocupar5se del desarrollo armónico de la mente y del corazón, hace llegar a los niños la razón espiritual y profunda de los fenómenos más importantes del universo que los rodea.

La Escuela Dominical fue estructurada por experimentados pedagogos, iluminado por las Enseñanzas de los Cristianos Místicos del Fraternidad Rosacruz, que han escalonado las enseñanzas en una serie gradual, perfectamente adaptada a las necesidades físico-espirituales del complejo desarrollo del hombre y a las limitadas facultades cognoscitivas de que dispone el niño.

Los padres y los maestros de los países de habla hispana, podrán disponer de este útil colaborador para guiar a los niños por el cauce de una educación más racional y más humana, debido a la contribución altruista y generosa de Don Nazario Chacón del Campo, que proporcionó los medios económicos para editar este libro y, al aporte desinteresado y entusiasta de Don Jorge Guzmán Parada que preparó esta fluída y correcta versión castellana de la Escuela Dominical Rosacruz. Para ambos, los agradecimientos sinceros del Centro Fraternal Rosacruz y de la Rosicrucian Fellowship.

EL PRESIDENTE DEL CENTRO FRATERNAL ROSACRUZ DE SANTIAGO DE CHILE