El Cuerpo Vital y el Cuerpo de Deseos


EL CUERPO VITAL - PREFACIO

La escuela de Sabiduría Occidental como precepto fundamental, que "todo desarrollo oculto comienza en el cuerpo vital" como lo ha expresado Max Heindel, iniciado de la Orden Rosacruz. Por lo tanto, con el fin de presentar de una manera concisa y comprensible toda la información importante que el fundador de la Fraternidad Rosacruz comunicó en sus múltiples escritos –cartas, lecciones y libros-, respecto al vehículo etérico publicamos en un volumen todo ese material compilado. Tanto para el lego en las enseñanzas ocultas, como para el estudiante adelantado, creemos que esta información será de mucho valor práctico.

Un núcleo de estudiantes de la Escuela de Sabiduría Occidental con amor y abnegación han sacrificado su tiempo y sus esfuerzos en la preparación de este material para su publicación, y hacen votos para que cada ejemplar de este libro lleve un mensaje de luz e inspiración a aspirante espiritual que se empeñe en seguir el camino de Cristo.

INTRODUCCIÓN

La Filosofía Rosacruz enseña que el hombre es un triple Espíritu que posee una mente, gobernando con ella un triple cuerpo, que emanó de sí mismo para adquirir experiencia. Este triple cuerpo el Espíritu lo transforma en una triple Alma, del cual se nutre elevándose así de la impotencia a la omnipotencia. El Espíritu Divino Emana de sí mismo el cuerpo denso, extrayendo como fruto el Alma Consciente; el Espíritu de Vida emana de sí mismo el cuerpo vital, extrayendo como fruto el Alma Intelectual, el Espíritu Humano emana de sí mismo el cuerpo de deseos, extrayendo como fruto el Alma Emocional. El cuerpo vital está formado de éter y compenetrar el cuerpo visible, asimismo como el éter compenetra todas las cosas, con la única excepción que el ser humano especializa una mayor cantidad de éter universal. El cuerpo etérico es nuestro instrumento para especializar la energía vital del Sol.

La Filosofía Rosacruz enseña también que nuestro esquema evolutivo prosigue a través de cinco de los siete Mundos o estados de materia (Físico, del Deseo, del pensamiento, Mundo del Espíritu de Vida, Mundo del Espíritu Divino), en siete grandes Períodos de Manifestación (de Saturno, Solar, Lunar, Terrestre, de Júpiter, de Venus y de Vulcano), a través de los cuales los Espíritus Virginales, o la vida evolucionante, se convierte primero en hombres y finalmente en Dioses. Ahora estamos en el cuarto, o Período Terrestre, que se divide en siete Revoluciones, y también en siete Épocas: la Polar, Hiperborea Lemúrica, Atlante y Aria, además vendrá la Época Galilea y el Reino de Dios (ver el Concepto Rosacruz del Cosmos, pags. 155-311*). Al comienzo del Período de Saturno doce grandes Jerarquías Creadoras estaban activando el trabajo de la Evolución. Dos de esas Jerarquías ejecutaron algunos trabajos al principio para ayudar y después se retiraron de la existencia limitada a la liberación. Otras tres Jerarquías Creadoras les siguieron al principio del periodo Terrestre –los Señores de la Llama, los Querubines y Serafines- quedando siete Jerarquías en el servicio activo cuando empezó el Período terrestre: los Señores de la Sabiduría, los Señores de la Individualidad, los Señores de la Forma, los Señores de la Mente, los Arcángeles, los Ángeles y los Espíritus Virginales.

*Editorial Kier, 10ª edición, 1962.

EL CUERPO DE DESEOS - PREFACIO

El hombre, Espíritu interno, dispone en su estado actual de desarrollo de cuatro vehículos a través de los cuales el actúa: el cuerpo denso, el cuerpo vital, el cuerpo de deseos y la mente. Aunque esos cuerpos están estrechamente relacionados y se afectan uno al otro, es provechoso para el estudiante comprender bien sus funciones y posibilidades, estudiándolas determinadamente por separado. A fin de facilitar este estudio el material escrito dejado por Max Heindel respecto al cuerpo de deseos ha sido compilado u publicado en un volumen.

El cuerpo de deseos del hombre es un vehículo de sentimientos, ansias, anhelos y emociones. Es responsable de sus acciones, y se complace en actuar desatadamente. Cuando está desenfrenado obliga al cuerpo a hacer todas las cosas innecesarias e indignas que son tan perjudiciales para el crecimiento del alma. Dignas que son tan perjudiciales para el crecimiento del alma. dignas que son tan perjudiciales para el crecimiento del alma. Sin embargo, este temperamento es sólo una gran amenaza cuanto domina al ser, pero reprimido y dirigido debidamente puede ser muy efectivo para el servicio. De ahí que el temperamento del cuerpo de deseos debe ser contratado, pero no sofocado.

Por lo tanto la Escuela de Sabiduría Occidental subraya la necesidad de transmutar los bajos deseos en altos anhelos, mediante el servicio cumplido por devoción a elevados ideales. Esto engendra el alma Emocional, nutrimento substancial para el Espíritu en desarrollo.